Cómo apoyar a los niños con ansiedad en tiempos de crisis

Estamos al tanto de que en el último período hemos estado pasando por tiempos muy difíciles a nivel global. La propagación del virus covid-19 no sólo nos ha impulsado a mantenernos siempre informados y actualizados a nuevas noticias, también nos ha obligado como sociedad a reformar y adaptar nuestros estilos de vida para poder mantenernos siempre protegidos, como mantener los zapatos en la puerta de la casa al llegar y sustituir el saludo de beso por un movimiento de la mano a por lo menos 1 metro de distancia. 

Todos estos cambios repentinos a costumbres habituales de nuestro día a día, en cosas tan esenciales como es el salir de casa o saludar a otro, ha generado que muchos respondan a esta realidad con miedo, incertidumbre o incluso angustia, volviéndose más agotadora la rutina del diario vivir. 

Sin embargo es esencial recordar que estos sentimientos no son sólo experimentados por adultos. Bebés y niños no son ajenos a éstos y pueden verse igualmente afectados por la inestabilidad del cambio. 

Como ayuda y orientación a los padres en este complejo escenario es que quisimos realizar esta guía que les informará cómo detectar la ansiedad en sus hijos, de qué forma actuar y con qué palabras dirigirse a ellos. ¡Aprendamos juntos!

¿Cómo sé que mi hijo/a tiene ansiedad?

Primero lo más importante: ¿Qué es la ansiedad? Se entiende como una alteración de la mente en la cual se percibe la presencia de un peligro que es inexistente, o que si bien en este caso pudiese existir, no está directamente presente ante nosotros.

Es importante que hagamos una distinción entre la ansiedad y la angustia. Como se describió anteriormente, la ansiedad se refiere a la percepción de una falsa amenaza dentro de la cual entra la experimentación de angustia, siendo ésta última la sensación física de la suma de ideas producidas por los temores que puede provocarnos la situación actual. 

Quizás en algunas ocasiones no es muy fácil dar de inmediato con las primeras señales de ansiedad, puesto que algunos síntomas no son tan notorios como otros y cada niño puede reaccionar de manera distinta.

Empero, hay ciertas características claves que debes reconocer en este tipo de situaciones que te ayudará a identificar la ansiedad de mejor forma. Conoce algunos síntomas:

  • Nerviosismo (taquicardia): el síntoma principal es la pérdida de ritmo pausado del latido del corazón. Al no saber por qué pasa esto el niño puede asustarse y el miedo en consecuencia podría empeorar su estado ansioso.
  • Dificultad al respirar: Efecto de lo primero, a los niños pequeños les cuesta más mantener su respiración pausada.
  • Tensión muscular.
  • Dolor de estómago.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Sudoración excesiva.
  • Pensamientos negativos.
  • Ataques de hambre e impulsividad.
  • Tics nerviosos: tirarse el pelo, morderse los dedos o las uñas, etc.
  •  Llora o se enfada por cualquier cosa.
  • Se vuelve más callado y se aísla negándose a comunicarse.
  • Tiene conductas agresivas o estallidos de ira al estar en un estado de irritabilidad (berrinches).
  • Preocupación excesiva por cosas triviales.
  • Problemas de autoestima y confianza en sí mismo.

Es bueno poder familiarizarse con estas conductas y estar pendiente del estado de los más pequeños. ¡No olvides siempre acompañarlos en este momento de cambios! Es cuando más te necesitan.

¿Cómo actuar?

Ahora que sabemos identificar los episodios ansiosos en los niños, llegó la hora de actuar y manifestar que estás ahí para ellos. Sin embargo es importante saber cómo presentarte a la hora de brindarle ayuda.

La figura paternal o maternal es el pilar fundamental de un niño a la hora de crecer y desarrollarse, y todo lo que hagamos, demostremos, o digamos en presencia suya puede afectar su desarrollo, autoestima e incluso formas de reaccionar a ciertos acontecimientos. 

Es importante destacar, además, que los niños son grandes imitadores a la hora de crecer. Por lo tanto, si ve a uno de sus padres comiéndose las uñas o moviendo la pierna constantemente mientras está mirando las noticias, es muy probable que tiempo después el niño replique estas conductas asociadas a dicha actividad.

Por lo mismo, y más aún en este contexto de crisis, es importante que como padres ustedes mismos mantengan la calma frente a la realidad en la que estamos inmersos. Si no logran manejar sus propias emociones, es muy poco probable que puedan contener el estado de sus hijos por mucho que estén las intenciones de solucionar las cosas de buena fe. 

Los niños son sensibles a los estímulos y expresiones de los adultos que los rodean, y aunque no lo creas, incluso pequeños de 3 años son capaces de identificar cuando algo está mal aunque no se lo hayan dicho; sobre todo en este período en el que, al igual que todos, se tienen que adaptar a una nueva rutina. 

Por ejemplo, no poder salir de la casa a jugar, suspender las idas al jardín o al colegio, tener que lavarse las manos más seguido, etc. Pueden parecer cambios simples para nosotros como adultos, pero para un niño que no sabe el por qué y no identifica la razón, puede significar un impacto mayor al nivel psicológico. 

También sabrán identificar que algo está mal si ven repetidamente angustiados a sus padres, ya que están familiarizados con las emociones de tristeza y sus formas de manifestación como el llorar o el nerviosismo.

¿Qué hacer y qué decir?

Llegó la hora de ponerse firmes, y lo primero que debemos hacer en estos casos, es conversar con ellos.

Cuida siempre tu postura, tono de voz y expresiones. Mantente sereno, en paz y explícale la situación de lo que está ocurriendo a nivel global respecto al virus en palabras simples para que tu hijo pueda entenderte.Ten paciencia y respóndele las veces que sean necesarias todas las preguntas que puedan surgirle del cambio en su rutina y nuevos hábitos. 

Cuéntales que tendrán que quedarse en casa para cuidarse del “bichito malo” que está enfermando a las personas, pero que no se te olvide enfatizar en que será temporal y que éste “bichito” se irá. Sobre todo, hazle entender de inmediato que el hecho de quedarse encerrados en casa sin salir no significa que esté castigado.

Hoy algunos niños frente al encierro han vinculado la sensación de “estar castigados” con el quedarse en casa, y por ende, ha sido gatillante para los primeros síntomas de ansiedad puesto que piensan que se portaron mal o cometieron un error, lo que en teoría, nunca pasó. 

Ahora gracias a las redes sociales han salido muchos mecanismos interesantes que podrán apoyarte a la hora de hacerle la explicación en torno al covid-19. Te dejamos aquí un método entretenido de explicarle a tus hijos por qué es importante lavarse las manos y cómo es que el virus puede afectar a las personas. 

A continuación, te enseñamos una lista de cosas que te ayudarán a sobrellevarlo: 

  • Hablar con el niño de todo lo que le preocupa y cómo se siente. Permitir que se desahogue y exponga sus sentimientos pero sin forzarlo a hablar.
  • Actuar como modelos de conducta y afrontamiento: el “problema” no se evita, se afronta con nuevas ideas y creatividad. Por ejemplo, con el uso de guantes o mascarillas, enséñale tú primero a modo de modelo, sin forzar al niño que lo haga, para que vea que no hay peligro y que es por su bien.
  • Felicítalo con sus avances y aprendizajes. Por ejemplo, cuando se lave las manos sin que se lo pidan.
  • No ser excesivamente sobreprotector. Se ha visto que los niños que están muy sobreprotegidos por sus padres tienen frecuentemente una baja autoestima.

Actividades en casa ¿recomendable hasta qué nivel?

El encierro de todos en casa y padres en trabajos remotos definitivamente puede generar un entorno de estrés si no se está especialmente organizado y preparado en cuanto a las actividades de los niños.

Pero si bien realizar diferentes actividades para potenciar las aptitudes del niño es aconsejable y saludable, no hay que excederse ni en la cantidad de actividades a realizar ni en lo que se espera de ellas. Los niños con un exceso de actividades muestran cansancio, estrés y se sienten presionados.

Es recomendable:

  • No llenar la semana de actividades. 
  • Planificar actividades gratificantes para el niño.
  • Las actividades deben gustar al niño, no sólo a los padres.

¿Ya te sientes más seguro y preparado para este tipo de situaciones? Esperamos ser una ayuda para todas las familias en sus casas y que todos, incluido los niños, logren el descanso y la alegría en momentos difíciles. 

Y lo más importante después de todo esto, ¡no olviden disfrutar el tiempo en familia! #quedateencasa #flexencasa


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