Cómo apoyar a los niños con ansiedad en tiempos de crisis

Estamos al tanto de que en el último período hemos estado pasando por tiempos muy difíciles a nivel global. La propagación del virus covid-19 no sólo nos ha impulsado a mantenernos siempre informados y actualizados a nuevas noticias, también nos ha obligado como sociedad a reformar y adaptar nuestros estilos de vida para poder mantenernos siempre protegidos, como mantener los zapatos en la puerta de la casa al llegar y sustituir el saludo de beso por un movimiento de la mano a por lo menos 1 metro de distancia. 

Todos estos cambios repentinos a costumbres habituales de nuestro día a día, en cosas tan esenciales como es el salir de casa o saludar a otro, ha generado que muchos respondan a esta realidad con miedo, incertidumbre o incluso angustia, volviéndose más agotadora la rutina del diario vivir. 

Sin embargo es esencial recordar que estos sentimientos no son sólo experimentados por adultos. Bebés y niños no son ajenos a éstos y pueden verse igualmente afectados por la inestabilidad del cambio. 

Como ayuda y orientación a los padres en este complejo escenario es que quisimos realizar esta guía que les informará cómo detectar la ansiedad en sus hijos, de qué forma actuar y con qué palabras dirigirse a ellos. ¡Aprendamos juntos!

¿Cómo sé que mi hijo/a tiene ansiedad?

Primero lo más importante: ¿Qué es la ansiedad? Se entiende como una alteración de la mente en la cual se percibe la presencia de un peligro que es inexistente, o que si bien en este caso pudiese existir, no está directamente presente ante nosotros.

Es importante que hagamos una distinción entre la ansiedad y la angustia. Como se describió anteriormente, la ansiedad se refiere a la percepción de una falsa amenaza dentro de la cual entra la experimentación de angustia, siendo ésta última la sensación física de la suma de ideas producidas por los temores que puede provocarnos la situación actual. 

Quizás en algunas ocasiones no es muy fácil dar de inmediato con las primeras señales de ansiedad, puesto que algunos síntomas no son tan notorios como otros y cada niño puede reaccionar de manera distinta.

Empero, hay ciertas características claves que debes reconocer en este tipo de situaciones que te ayudará a identificar la ansiedad de mejor forma. Conoce algunos síntomas:

  • Nerviosismo (taquicardia): el síntoma principal es la pérdida de ritmo pausado del latido del corazón. Al no saber por qué pasa esto el niño puede asustarse y el miedo en consecuencia podría empeorar su estado ansioso.
  • Dificultad al respirar: Efecto de lo primero, a los niños pequeños les cuesta más mantener su respiración pausada.
  • Tensión muscular.
  • Dolor de estómago.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Sudoración excesiva.
  • Pensamientos negativos.
  • Ataques de hambre e impulsividad.
  • Tics nerviosos: tirarse el pelo, morderse los dedos o las uñas, etc.
  •  Llora o se enfada por cualquier cosa.
  • Se vuelve más callado y se aísla negándose a comunicarse.
  • Tiene conductas agresivas o estallidos de ira al estar en un estado de irritabilidad (berrinches).
  • Preocupación excesiva por cosas triviales.
  • Problemas de autoestima y confianza en sí mismo.

Es bueno poder familiarizarse con estas conductas y estar pendiente del estado de los más pequeños. ¡No olvides siempre acompañarlos en este momento de cambios! Es cuando más te necesitan.

¿Cómo actuar?

Ahora que sabemos identificar los episodios ansiosos en los niños, llegó la hora de actuar y manifestar que estás ahí para ellos. Sin embargo es importante saber cómo presentarte a la hora de brindarle ayuda.

La figura paternal o maternal es el pilar fundamental de un niño a la hora de crecer y desarrollarse, y todo lo que hagamos, demostremos, o digamos en presencia suya puede afectar su desarrollo, autoestima e incluso formas de reaccionar a ciertos acontecimientos. 

Es importante destacar, además, que los niños son grandes imitadores a la hora de crecer. Por lo tanto, si ve a uno de sus padres comiéndose las uñas o moviendo la pierna constantemente mientras está mirando las noticias, es muy probable que tiempo después el niño replique estas conductas asociadas a dicha actividad.

Por lo mismo, y más aún en este contexto de crisis, es importante que como padres ustedes mismos mantengan la calma frente a la realidad en la que estamos inmersos. Si no logran manejar sus propias emociones, es muy poco probable que puedan contener el estado de sus hijos por mucho que estén las intenciones de solucionar las cosas de buena fe. 

Los niños son sensibles a los estímulos y expresiones de los adultos que los rodean, y aunque no lo creas, incluso pequeños de 3 años son capaces de identificar cuando algo está mal aunque no se lo hayan dicho; sobre todo en este período en el que, al igual que todos, se tienen que adaptar a una nueva rutina. 

Por ejemplo, no poder salir de la casa a jugar, suspender las idas al jardín o al colegio, tener que lavarse las manos más seguido, etc. Pueden parecer cambios simples para nosotros como adultos, pero para un niño que no sabe el por qué y no identifica la razón, puede significar un impacto mayor al nivel psicológico. 

También sabrán identificar que algo está mal si ven repetidamente angustiados a sus padres, ya que están familiarizados con las emociones de tristeza y sus formas de manifestación como el llorar o el nerviosismo.

¿Qué hacer y qué decir?

Llegó la hora de ponerse firmes, y lo primero que debemos hacer en estos casos, es conversar con ellos.

Cuida siempre tu postura, tono de voz y expresiones. Mantente sereno, en paz y explícale la situación de lo que está ocurriendo a nivel global respecto al virus en palabras simples para que tu hijo pueda entenderte.Ten paciencia y respóndele las veces que sean necesarias todas las preguntas que puedan surgirle del cambio en su rutina y nuevos hábitos. 

Cuéntales que tendrán que quedarse en casa para cuidarse del “bichito malo” que está enfermando a las personas, pero que no se te olvide enfatizar en que será temporal y que éste “bichito” se irá. Sobre todo, hazle entender de inmediato que el hecho de quedarse encerrados en casa sin salir no significa que esté castigado.

Hoy algunos niños frente al encierro han vinculado la sensación de “estar castigados” con el quedarse en casa, y por ende, ha sido gatillante para los primeros síntomas de ansiedad puesto que piensan que se portaron mal o cometieron un error, lo que en teoría, nunca pasó. 

Ahora gracias a las redes sociales han salido muchos mecanismos interesantes que podrán apoyarte a la hora de hacerle la explicación en torno al covid-19. Te dejamos aquí un método entretenido de explicarle a tus hijos por qué es importante lavarse las manos y cómo es que el virus puede afectar a las personas. 

A continuación, te enseñamos una lista de cosas que te ayudarán a sobrellevarlo: 

  • Hablar con el niño de todo lo que le preocupa y cómo se siente. Permitir que se desahogue y exponga sus sentimientos pero sin forzarlo a hablar.
  • Actuar como modelos de conducta y afrontamiento: el “problema” no se evita, se afronta con nuevas ideas y creatividad. Por ejemplo, con el uso de guantes o mascarillas, enséñale tú primero a modo de modelo, sin forzar al niño que lo haga, para que vea que no hay peligro y que es por su bien.
  • Felicítalo con sus avances y aprendizajes. Por ejemplo, cuando se lave las manos sin que se lo pidan.
  • No ser excesivamente sobreprotector. Se ha visto que los niños que están muy sobreprotegidos por sus padres tienen frecuentemente una baja autoestima.

Actividades en casa ¿recomendable hasta qué nivel?

El encierro de todos en casa y padres en trabajos remotos definitivamente puede generar un entorno de estrés si no se está especialmente organizado y preparado en cuanto a las actividades de los niños.

Pero si bien realizar diferentes actividades para potenciar las aptitudes del niño es aconsejable y saludable, no hay que excederse ni en la cantidad de actividades a realizar ni en lo que se espera de ellas. Los niños con un exceso de actividades muestran cansancio, estrés y se sienten presionados.

Es recomendable:

  • No llenar la semana de actividades. 
  • Planificar actividades gratificantes para el niño.
  • Las actividades deben gustar al niño, no sólo a los padres.

¿Ya te sientes más seguro y preparado para este tipo de situaciones? Esperamos ser una ayuda para todas las familias en sus casas y que todos, incluido los niños, logren el descanso y la alegría en momentos difíciles. 

Y lo más importante después de todo esto, ¡no olviden disfrutar el tiempo en familia! #quedateencasa #flexencasa


Coronavirus: cómo mantener la higiene de tu dormitorio

Dada la contingencia de los últimos días frente al virus COVID-19 (coronavirus), una de las cosas que se ha vuelto indispensable y necesaria para la prevención del contagio ha sido la responsabilidad colectiva respecto a la higiene personal y doméstica.

¡Cuidemos nuestro entorno y a nosotros mismos! El lavarse las manos se ha vuelto prioridad y así como han salido muchos contenidos informativos respecto a la manera de lavarlas, nosotros queremos hacer hincapié en la importancia de mantener tu entorno igual de limpio y desinfectado.

¡Continúa leyendo y descubre cuáles son los pasos a seguir para evitar el contagio!

El desorden y la suciedad en tu dormitorio

Así como es muy importante desinfectar la casa de vez en cuando con una limpieza profunda y minuciosa (sobretodo si hay mucha rotación), debes también velar por el orden y la pulcritud de tu propio dormitorio.

Evita el desorden y la aglomeración de objetos. Al tener muchas cosas juntas o revueltas la limpieza puede volverse un poco más difícil y lenta, de modo tal que probablemente haya rincones y superficies que no logres asear debidamente. Así que frente a esto, es recomendable mantener tu dormitorio siempre ordenado y con las cosas precisas.

Mantén tu ropa colgada

Sabemos que hay personas a las que les cuesta un poco más mantener el orden y el cuidado de sus ropas, pero esto también es parte importante del cuidado personal.

Por ejemplo, es común que algunas personas por ahorrarse el tiempo de doblar una prenda usada (o por pereza, posiblemente), al quitársela la botan al suelo en vez de guardarla como corresponde o dejarla en el cesto de la ropa sucia.

Este tipo de hábitos deben cambiarse. Al tirar la ropa al suelo no sólo estás empeorando el orden de tu área de descanso, sino también estás permitiendo que la prenda entre en contacto con las bacterias y la suciedad que tus zapatos pueden haber traído de la calle.

¡Mantenla siempre colgada! O bien, en su respectivo cajón. Es más fácil así evitar el contacto con bacterias y de paso tratarla con cuidado.

Cómo limpiar tus sábanas o prendas

Una de las indicaciones más solicitadas por el ministerio de sanidad y la OMS ante la crisis del coronavirus es que al toser o estornudar lo hagamos en nuestro brazo o antebrazo antes que la mano u otra superficie. Por lo mismo, ¡nuestra ropa necesita estar bien desinfectada!

El agua caliente y las temperaturas altas son nuestro aliado. The Home Academy recomienda lavar ropa de cama y prendas de vestir a unos 60 grados al meterlas en la lavadora, siempre y cuando sepas que soporten tal temperatura. De ese modo nos aseguramos la desaparición de virus o bacterias.

Si éstas no soportan tantos grados o los superiores a 30º, la recomendación es añadir en el compartimento del suavizante 50 ml de vinagre, ya que ayuda a la limpieza. Aquellas que simplemente no se pueden lavar, se recomienda ventilarlas al sol y planchar con vapor.

¡Es importante no sacudir las prendas! Ya que podrían propagar el virus a otras superficies u objetos alrededor.

En cuanto a la ropa de cama y sábanas, te recomendamos que el cambio sea más constante, aproximadamente cada 3 días.

Mantén limpias las superficies de contacto habitual

Para la limpieza cotidiana también tenemos que tener presente superficies que suelen ser olvidadas a la hora de asear y que son vitales a la hora de cualquier posible contagio, dado que tienen contacto diario con las personas.

Estos son elementos como: puertas, manijas, celulares o dispositivos eléctricos, la superficie de tu cómoda y controles, entre los principales.

Puedes utilizar un paño con alcohol desinfectante o bien productos que tengan anti-bacterial entre sus características. En caso de que el supermercado no tenga alguno de los productos que necesitas, hay alternativas como por ejemplo las toallitas de bebé, en cuya composición también hay alcohol. Fíjate siempre en lo que dice el envase y cerciórate de que aparezca entre sus ingredientes.

En caso de convivir con una persona enferma

En las recomendaciones no se excluye todo lo anteriormente mencionado, sin embargo sí se deben tomar medidas más drásticas y preventivas como las siguientes:

  • Dejar una habitación a la persona enferma de la que sólo él/ella haga uso.
  • Evitar compartir el baño.
  • Mantener 1 metro de distancia en las áreas comunes.
  • Ventilar el dormitorio por lo menos 10 minutos al día.
  • En caso de que la persona deje el dormitorio hacer uso de mascarilla y el lavado de manos correctamente por los 20 segundos haciendo uso de agua y jabón.

Seamos responsables e informémonos correctamente sobre las medidas higiénicas que nos estarán ayudando a prevenir el contagio.

Continuemos con nuestra vida cotidiana en la comodidad de nuestro hogar de la mejor manera y ayudemos a otros a estar preparados compartiendo este tipo de contenido en nuestras redes. ¡Sigue estos pasos y quédate en casa!


Volver a la rutina sin caer en el estrés

Cerremos los ojos un momento y recordemos ese último paraíso que nos abrazó en estas vacaciones. ¿Fue el regreso a tu hogar y a la comodidad de tu pieza? ¿Fue un viaje al otro lado del mundo? ¿Fue una escapada a la playa o una travesía hacia el último punto de una montaña que anhelabas escalar hace tiempo?

Cualquiera haya sido tu experiencia, qué agradable sensación la de soñar despierto y traer de vuelta el cosquilleo de la arena entre las manos o el sonido de las voces con las que compartimos tardes de verano. ¡Sí! nuestro deseo es no querer que eso se vaya, y sin embargo, todos sabemos cómo funciona marzo. Por eso, hoy te guiaremos para que el miedo de “volver a la rutina” no se convierta en un dolor de cabeza.

Adelántate al “gran día”

Sí, todos sabemos que hay un día en específico que nos persigue y nos cuesta acoger, especialmente, desde la noche anterior. ¿El tuyo es un lunes? ¿un martes? ¿un jueves? No importa, el ciclo es el mismo.

En un dos por tres estás abriendo los ojos y quien te saluda no es el rayo de sol que se colaba por tu ventana en las vacaciones de verano, si no los mails, las reuniones, las clases y probablemente tus hijos todavía a medio vestirse para ir al colegio con algo de retraso. ¡Que esa primera madrugada no te derrote! ¿Nuestro consejo? Adelántate a ella.

Para una buena mañana se necesita una reconfortante noche previa. ¡Organízate! Planea la noche y el comienzo de tu “gran día” iniciando desde el día anterior como mínimo. Cocínate el almuerzo que quieras llevar, ordena el outfit que quieras usar (idealmente cómodo), repasa en tu cabeza los útiles o herramientas que vayas a necesitar y mantenlos en tu bolso.

¡Haz provecho de la tecnología! ¿pensar en la congestión vehicular o en el transporte público aumenta tus niveles de estrés? Hoy en día se puede calcular cuánto demoras desde tu hogar al punto escolar o de trabajo y en el horario que te interesa con aplicaciones como Google Maps o Moovit. Saca un promedio de viaje y a la mañana siguiente sal con el tiempo en tus manos, no corras.

Alivia tu carga dejando las cosas listas para el día siguiente y verás que con la práctica se volverá un hábito. ¡Y no menos importante! Procura dormir tus 7-8 horas mínimas, no sacrifiques tus energizantes horas de sueño por la serie de Netflix que iniciaste en vacaciones, de todas maneras estará ahí esperándote para cuando quieras.

Tu cuerpo escucha lo que tu mente dice ¡empodérate!

Definitivamente sabemos que controlar el estrés no es sólo tarea de una buena organización personal, también es (y en un 99%) labor de nuestra mente. Claro, quizás ya estás pensando que no es tan fácil como suena, pero he ahí el truco, la manera en que “visualizamos” esta vuelta a la rutina.

Nos acostumbramos a tomar situaciones como éstas de forma negativa. “Que lata trabajar”, “me va a costar mucho agarrar el ritmo”, “no quiero despertar temprano”, y la lista sigue. ¡Detente! Tu cuerpo escucha lo que tu mente dice y es la principal causa del por qué nos estresamos anticipadamente. Se aceleran tus pulsaciones, vives en tensión emocional, experimentas la sensación de apatía, tienes falta de apetito o bien aumento del mismo, entre otros síntomas.

Equilibra tus pensamientos y haz el ejercicio de traer al presente un buen día con afirmaciones como “terminaré mis pendientes a tiempo”, “estoy concentrado y listo para empezar”, “sé manejar el trabajo”, y así sucesivamente como una sencilla práctica para el manejo del estrés

De hecho, según estudios, una gran manera de aliviar el estrés es hablándonos a nosotros mismos en tercera persona y en voz alta. Por ejemplo, “Mira a Josefina, que abatida se ve, se nota que no ha descansado como debe, tiene que dormir lo necesario”. Psicólogos de universidades de Michigan han comprobado que al hablar de esta manera, como si fuésemos otra persona, nos distanciamos de nuestros problemas y les damos otra perspectiva que incluso puede ayudarnos a encontrar la solución que buscamos.

¡Acércate al mindfulness! ¿No sería un buen momento para iniciar nuevas prácticas? Prueba la meditación antes de dormir o en la mañana; te aconsejamos partir con meditaciones guiadas en el caso de no estar familiarizado a éstas técnicas. Hoy en día, siendo la salud mental algo tan importante, podrás fácilmente encontrar contenido en plataformas como Youtube o Spotify (“Medita Podcast” es un buen ejemplo de contenido, ¡inténtalo!).

Sé tu mejor apoyo ¡no eres un robot!

Según expertos, demoras aproximadamente 2 semanas o más (depende) en adaptarte a tu rutina después de vacaciones. ¡No te presiones! Es probable que la cantidad de trabajo que acostumbrabas a hacer durante el día antes de tu período de descanso no sea la misma que logres realizar el primer día de regreso a la vida laboral o estudiantil.

Ponte metas al día, ve incrementando de a poco tus objetivos. Si no alcanzaste a terminar un trabajo, está bien, puedes terminarlo al otro día. Pide ayuda a alguien más, haz pausas para despejar la mente. Un cambio de velocidades muy abrupto podría causarte problemas de salud u algún tipo de estrés mucho más intenso. Te invitamos a darle una mirada a los tips que tenemos para ayudarte a volver al trabajo después de las vacaciones.

Así que por último, recuerda, ¡tú eres el único que controla tu vida! Y con eso en mente, serás capaz de todo.


Verano, descanso anhelado

Las tan anheladas vacaciones sin duda son la mejor manera de comenzar el año. El entrar a un estado de relajo pleno, nos hace poner en práctica el tan escuchado “recarga energías”. Tu cuerpo te pedirá esas horas de descanso, que durante el año por distintas razones, no le has podido entregar. 

El no tener nuestra mente ocupada en nuestros quehaceres diarios, hace que entremos en un estado de descanso pleno, sintiéndote en ocasiones un poco más lento de lo normal. El agitado ritmo de vida que llevamos durante el año, es raro hacer todo más tranquilo y pausado. Disfruta de esta sensación y toma medidas para que esta sea duradera y no solo en vacaciones.

Uno de los distractores que nos acompaña en esta estación del año al momento de dormir es la sensación de “dormir sofocado”. La temperatura ideal de una habitación no debiera sobrepasar los 20° – 22° para que tengas un sueño reparador. Sentir una variación de la temperatura en tu cuerpo produce despertares a mitad de noche o sueños más ligeros por la constante vigilia.

Según la Organización Mundial de Salud, afirma que las personas sufren esta transición de alta temperatura, presentando problemas para dormir y permanecer dormido.

Adultos vs niños

El verano es sinónimo de vacaciones y para los adultos es la temporada ideal para poner en práctica el auto-cuidado y ganas de disfrutar de las cosas simples. En cambio para los niños es todo lo contrario. Ellos quieren disfrutar y hacer que el día dure lo más posible, jugando hasta altas horas de la noche. Es por eso que te aconsejamos:

  1. Mantener rutinas; si bien no tan rígidas como en época escolar, que sea una hora constante, explicándoles que es para que al próximo día puedan disfrutar de mejor manera el día, intentando no cambiar mucho a su hora normal durante el año, para que luego la vuelta de vacaciones no sea tan drástica. Un niño cansado tiende a portarse mal (como adulto también debes intentar hacer lo mismo).
  2. Calmar la ansiedad; el viaje o la salida tan esperada a la playa, río o montaña, sin dudas que les genera un poco de ansiedad a tus niños al querer que ya sea el día. Si bien su motivación es interminable, es necesario que prestes atención a las primeras noches mientras se adaptan al nuevo horario de donde se encuentren. 
  3. Hazlos sentir cómodos; el cambiar de cama almohada, etc, afecta en los niños. Ayudalos a que noten este cambio haciendo que se agoten sus energías durante el día y que en la noche solo se concentren en querer dormir. Puedes intentar llevando su propia almohada al destino que vayan si ves que en repetidas ocasiones y así le recordará una sensación parecida a la que siente cuando duerme en casa. 
  4. Comer a las horas; ya que nuestras comidas son muy variadas, tendiendo a comer hasta altas horas de la noche o más “chucherías”, helados, palmeritas, etc y sabemos que los productos altos en azúcares son alimentos que estimulan nuestra actividad, por lo que tendremos problemas al momento de querer conciliar el sueño. Intenta no consumirlos posterior a las 8 pm.  

Aprovecha el verano, manteniendo algunas conductas diarias y así no se haga tan pesada la vuelta a clases o al trabajo.

Las siestas se vuelven un aliado estos días

Durante el año no acostumbramos a tomar siestas durante la semana, y en vacaciones entramos en tal estado de relajo que podemos darnos ese lujo. Recuerda no tomar siestas de más de media hora, ya que según la Fundación Nacional del Sueño de EE.UU. recomienda una siesta de 20 a 30 minutos para que luego no afecte a tu sueño en la noche. 

El tomar siestas muy largas retrasa tu sueño en la noche, si ya tienes problemas para conciliar en las horas que debes dormir, incrementará tu insomnio. Si trasnochaste mucho la noche anterior, no será suficiente una siesta corta ya que necesitas reponer más hora de sueño, pero si funciona en aquellos que han conciliado el sueño normalmente.

Si excedes el tiempo recomendado lo más seguro es que obtengas efectos negativos o te sientas algo aturdido al despertar, por lo que te recomendamos activar una alarma para terminar tu siesta y luego de almorzar, ya que es el momento donde sientes una baja de energía al estar satisfecho. 

Aprovecha las vacaciones para dormir siestas reparadoras y así disfrutar al máximo.

Fiestas de fin de año

Las fiestas de fin de año nos inundan de alegría y unión, pero todo el trabajo previo nos deja un tanto agotados ya que requiere gran esfuerzo. Planear hasta el más mínimo detalle, las compras que realizaremos, qué se cocinará ese día y dónde vamos a celebrar nos genera un tanto de agotamiento físico y mental.

El cambio en nuestro horario al ser festividades que se celebran de noche, nos puede jugar en contra y alterar nuestro estado anímico y físico, el que se ve alterado al cambiar nuestra rutina. Por eso, debes tener la mejor energía y entregarte momentos de descanso.

El ser humano está hecho a base de costumbres y rutinas, pero cuando éstas se alteran es importante tomarlo con calma y estar consciente de que este cambio será temporal. Es necesario que el día previo descanses lo suficiente y organices todo con tiempo para que los días de Navidad y Año Nuevo los enfrentes de la mejor manera.

Entonces, debemos tener ojo con…

En diciembre nos desvelamos, no solo en navidad y año nuevo, si no que en toda la previa que conlleva las celebraciones. Es por eso que debes tener principal cuidado con: 

Ingesta de alcohol y alimentos: 

El consumo de bebidas alcohólicas y comidas altas en calorías, incrementan la apnea del sueño, perdiendo su calidad, que en ocasiones pueden producirse las temidas pesadillas. 

Cuando alteramos nuestro estado mental e interrumpimos el funcionamiento normal del cerebro, este demora más de recuperar que el estado físico, ya que requiere mayor tiempo de desconexión y tranquilidad, para volver a tener un buen dormir. 

Otra consecuencia de la mala alimentación es estas fechas, es el llamado síndrome de las piernas inquietas, el cual hace sentir que saltas mientras estás dormido, o tener golpes repentinos, haciendo que nuestro cuerpo no descanse lo necesario.  

Calor: 

El calor sin duda que es un distractor para conciliar el sueño, ya que siempre se recomienda que nuestra habitación esté dentro de los 18 – 20 grados celsius. El agitarse impide que tengamos un ambiente cálido y de tranquilidad, y nuestro cuerpo nos hace sentir su descontento al no estar cómodo.

Horarios de alimentación: 

La comida tarde, hace que nuestro cuerpo procese lo alimentos a horas en la que deberíamos estar durmiendo, por lo que al no dejar de realizar este proceso, no descansa y se hace más fuerte la apnea del sueño.

Procurar dormir aislado de ruidos: 

¡Cuidado con los ronquidos! todos sufrimos cambios de horario, por lo que no será novedad que tu pareja también muestre señales de agotamiento. Si comienzan los ronquidos es recomendable que ocupes tapones o hacer que la persona duerma de lado, y en lo posible cuide también su alimentación y consumo de alcohol.

Cómo volvemos a la normalidad luego de las festividades

Luego de finalizar el año volvemos a nuestra rutina diaria y debes volver a corregir el sueño, por lo te sugerimos tener presente lo siguiente:  

  1. Es normal que demores en conciliar el sueño, ya que luego de varios días de desvelo el cuerpo demora en volver a dormir a sus horas. No te estreses y trata de ocupar técnicas de relajación que te ayuden a conciliar el sueño. 
  2. Programa tus alarmas para irte a dormir, no importa si no tienes sueño, debes acostumbrarte a hacer de a poco el hábito y desconectarte temprano de lo que estés haciendo.
  3. Luego de haber comido hasta altas horas de la noche, trata de comer alimentos más ligeros para no sobrecargar tu estómago y no muy tarde. Así podrás digerir mejor los alimentos.
  4. Lee un libro o escucha una música relajante antes de dormir.
  5. La comodidad será tu mejor amiga, por eso preocupate de tener una buena almohada, sábanas confortables y un buen colchón.

El contar con algunos días libres nos hace relajarnos, pero poco a poco irás volviendo a la normalidad.

Nuestros niños también se ven afectados con el cambio de sueño…

Para nuestros niños, la ansiedad de esperar al viejito pascuero y la emoción al recibir sus regalos, los hace tener cambios en su rutina también. 

Si bien con la llegada de las vacaciones, puede ser un proceso menos fuerte al no tener que levantarse temprano al día siguiente, debes hacer que vuelva a realizar su rutina de sueño por bienestar y salud.

¡Vive los mejores momentos en estas festividades para que los recuerdes todas las noches antes de dormir!

¡Absorbe la mejor energía de la luna!

Cada mes podemos contemplar y sentir la energía de la luna en sus distintas fases. Este año tuvimos la oportunidad de contemplarla 13 veces, es decir, 1 vez más en comparación a otros años.

La frecuencia que emana la luna nos afecta en algunas ocasiones al ser una energía potente, afectando nuestras emociones y/o haciéndonos actuar de manera distinta.

Entonces la luna llena ¿influye en nosotros?

Según antiguos filósofos, la luna no solo afecta al comportamiento de las olas del mar, sino que también en la energía de nuestro cuerpo y emociones. Sin embargo, desde el punto de vista científico aún no se ha demostrado que realmente la luna tenga influencias emocionales en las personas, pero estudios demuestran que sí altera algunas conductas.

Se cree que todos los objetos del cosmos (las estrellas, los planetas, etc.) producen unas frecuencias, energía que emana de manera intangible en los seres humanos. Al vivir en el planeta tierra, ya somos parte del cosmos y el tener frecuencias altas, se considera que influyen en eventos geológicos.  

Un grupo de investigadores suizos realizó un estudio con voluntarios concluyendo que en Luna llena es más difícil dormir profundamente. Los participantes no sabían en qué fase lunar se encontraban y afirman haber demorado más en conciliar el sueño. Según el estudio de Current Biology  los investigadores descubrieron que durante esta fase los participantes generaban menos melatonina (hormona que regula el ciclo sueño – vigilia). 

Según Vladyslav Vyazovskiy, investigador del sueño de la Universidad de Oxford, explica que; “La única forma de abordar este tema es registrar sistemáticamente al mismo individuo a lo largo del tiempo y de forma continua en diferentes fases”.

La luna y sus efectos a la hora dormir…

Según teorías de la influencia lunar, se pueden distinguir algunos comportamientos. Al momento de dormir y tener nuestra mente neutra y menos alerta, se vuelve un facilitador de energía, trayendo consigo: 

  • Dolor de cabeza: Al emitir una frecuencia alta de energía, actuando el cerebro como canalizador. 
  • Estados de ánimo cambiantes: Durante mucho tiempo, se ha creído que la luna es la culpable de conductas que predominan más en luna llena. Se llama efecto “lunático” cuando las personas actuaban con conductas “raras”, sensación anímica extraña y cambios de humor bruscos.
  • Mayor exposición a luz ambiental: La retina capta la luz, sobre todo la blanca que es la luz que emite la luna, inhibiendo la melatonina y trayendo consigo un mal sueño.
  • Atracción gravitacional: Otro motivo por el cual se sospecha que la influencia lunar es el responsable de las perturbaciones del sueño, se debe a la gravitación de la luna en la tierra, emitiendo onda magnéticas a las cuales ciertas personas son más sensibles. El efecto es pequeño por lo que no está declarada si la influencia de la Luna en el campo magnético de la Tierra es lo suficientemente fuerte como para inducir cambios de fondo, pero si se presentan disminuciones en la actividad de las ondas alfa del cerebro.

Por eso es recomendable que gires la posición de tu cama en luna llena, ya que si esta esta de espalda y llega luz directa a tu almohada, puedes recibir de manera más directa su energía durante el sueño. 

Cómo absorber de mejor manera la energía de la luna 

Las fases lunares nos ayudan a entender en el momento que podemos aprovechar la luna para que traiga consigo, algunos beneficios: 

  1. Luna nueva: Los primeros días la luna casi ni se ve, ya que permanece oculta. En esta fase se dice que la luna purifica, donde es ideal para desintoxicar nuestro organismo y hacer un viaje introspectivo. Es cuando se recomienda realizar cortes de cabello para que tome más fuerza y crezca más sano. 
  2. Fase cuarto creciente: Es cuando ya se comienza a apreciar parte de la luna. Es la etapa de crecimiento y vitalidad, ideal para realizar actividades interpersonales y proyectos nuevos, ya que la luna está emitiendo energía positiva. Es un buen momento para realizar y atreverte a cosas nuevas.
  3. Luna llena: Cuando la luna está en su mayor esplendor y en donde comentábamos, experimentamos mayor sensaciones de ánimo al estar más susceptibles a nuestro entorno. 
  4. Fase cuarto menguante: En esta etapa se produce el apagón de la luna, siendo una forma representativa del ocaso para volver a recuperar energías. Es el momento ideal para definir algunos temas inconclusos y cerrar etapas, reflexionar, valorar y fijarte nuevas metas. 

Llénate de la energía de la luna a través de collares o piedras que puedan contener su energía, ya que al recibirla de manera directa, altera algunos de nuestros sentidos.

Ya sabes ¡aprovecha bien la energía de la luna y úsala a tu favor!