Yoga online: de los pies del Himalaya a las redes sociales

Tras una lesión, Natalia comenzó probando clases de Bikram
Yoga, pues no podía practicar ningún deporte de impacto. Le gustó
tanto, que el siguiente paso fue implementarlo en su día a día, a tal
punto que decidió viajar a la India, realizar 200 horas y formarse
como instructora de yoga en la escuela Rishikul YogShala. Hoy, la
periodista Natalia Gálvez, de 31 años, ha logrado dedicarse tanto a
su profesión como al yoga, impartiendo clases online y trabajando
para una compañía de la industria cosmética.

La historia de Natalia Gálvez en el mundo del yoga comienza tras
un lesión que le impedía practicar deportes de impacto. Un día
decidió probar el Bikram Yoga, estilo de yoga que se practica a 42°
de calor. Desde aquel momento, nunca más abandonaría esta
disciplina, pues le brindó un equilibrio y bienestar físico, mental y
espiritual.


Si bien ella había estudiado periodismo y ya tenía un trabajo
estable, viajó a la India, país en donde se originó el yoga, para
formarse como instructora y traer los conocimientos aprendidos de
vuelta a Chile.


Actualmente ha logrado de dedicarse tanto a las comunicaciones
como al yoga. Trabaja en “Natura” y, en paralelo, realiza clases de
yoga particulares y grupales de manera online.

¿Cuándo comenzaste a realizar yoga?

El 2017 llegué a un estudio de Bikram Yoga porque tengo una discopatía lumbosacra, por lo tanto, no podía practicar ningún deporte de impacto y quería realizar algo que fuese compatible con mi lesión.


La instructora cuenta que estuvo un año practicando yoga de
manera continua, lo que la hizo descubrir que su pasión era fluir
sobre el mat. Tanto así, que fue integrando la práctica más allá
de éste: “empecé a vivir el yoga en mi día a día y en cada acción
que realizaba”.


Un año después, durante 2018, y mientras leía el libro “Mamá
India”, sintió una invitación a descubrirse de verdad.


“Mamá India decidió invitarme a revelarme que existe una forma más bonita de relacionarme conmigo misma, con el mundo en el que vivo y con los demás; y que potencia mi esencia más pura. Así me convertí en instructora de yoga, a los pies del Himalaya.”


¿Cómo fue aquella experiencia?
En verano de 2018, estaba trabajando en un medio de comunicación y decidí tomarme vacaciones para ocupar esos días viajando a India para estudiar yoga. Vi la oportunidad y lo tuve claro: compré los vuelos que me llevarían a Rishikesh -al norte de India y a orillas del Ganges-, armé una mochila para un mes y me fui a exprimir la experiencia.


Conocí gente bella que se convirtió en familia, me repleté de conocimiento yóguico tradicional, de prácticas sanadoras, de baños en el río sagrado, de alguna pequeña cornada vacuna y robos de monos que andan libres por las calles. En fin, regresé a Santiago sintiéndome más Natalia que nunca y con una formación en hatha y asthanga vinyasa de 200 horas en la escuela Rishikul YogShala.


Ha sido difícil sobrellevar la cuarentena, ¿Te ha ayudado el yoga?
Es difícil para todxs sobrellevar un confinamiento, sumando a un contexto de muertes que no se visibilizan de manera tangible porque hemos perdido nuestros ritos con la pandemia. Para mí en particular, no ha sido fácil, paso por muchas emociones a diario, pero es muy importante dejarlas fluir y abrazarlas.

Natalia asegura que el yoga la ha ayudado mucho en esto. Logra conectarse consigo misma llevando la atención a la respiración, meditando y logrando calmar su mente. Afirma que uno de los objetivos del yoga, es practicar el desapego: un método que consiste en no dejarse llevar por el engaño o la atracción de las identificaciones mentales.


“Eso lo practico a diario, desapegándome o soltando cualquier idea negativa. Siempre trato de visualizarme y crear una intención positiva para cada día. Es una herramienta súper transformadora y motivadora que refuerza nuestro propósito y actúa como ancla en los momentos adversos”.


“Una muy linda práctica que puedo recomendar es que desde que te despiertes, tomes unos segundos para visualizar un pensamiento que te inspire. Visualízate con la emoción de estar realizándote en esa versión que quieres para ti, que te eleva y a través del ejemplo, ayuda a elevar a los demás ¡Elévate y mantén tu energía en alto en estos momentos!”.


Muchas personas han optado por encontrar su bienestar a través
del Yoga, se graban practicándolo y publican en redes sociales
su progreso ¿Cómo crees que ha sido ese impacto?


Yoga significa unión, con la vida, la energía y el universo. Me encanta que en estos momentos estemos más unidos que nunca, por la plataforma que sea. Las RR.SS. sin duda tienen un gran alcance -que en este caso con el yoga- es muy bonito e inspirador. Y podemos impactar o motivar a otros a preocuparse por su bienestar. Y eso es muy positivo.


El yoga es una práctica transversal que cualquier puede llevar a cabo en la casa. Natalia asegura que debes encontrar un lugar tranquilo donde quede cómoda tu esterilla, tapete o mat de yoga. Idealmente no deben haber corrientes de aire, ni gente interrumpiendo el momento, pues es un espacio para conectarte contigo mismo.


“Además del espacio, solo necesitas una mente y un cuerpo presentes y dispuestos. Basta con ropa cómoda y sencilla, pies descalzos para conectarnos con la tierra, tiempo para ti y para abrir tu corazón a nutrir el cuerpo, relajar la mente y elevar el espíritu”.


¿Necesitamos tener mucha flexibilidad para poder hacer yoga?
Me impresiona que lo primero que muchas personas hacen al tomar una clase de yoga, sea disculparse por no tener flexibilidad. Y la verdad es que claro, “el estereotipo” de una práctica de yoga o lo primero que sale en internet si buscas la palabra yoga, es una postura o una imagen de un yogui súper flexible. Y sí, son muy bonitas, pero no es todo. Además, hay que recordar que la práctica del yoga no solo trabaja el cuerpo físico.

La flexibilidad no es un requisito para practicar yoga, muy por el contrario. Si sientes rigidez, poca agilidad y quieres mejorar en esos aspectos, eres la persona indicada para practicar. No necesitas nada, solo conectarte contigo y con un instructor o instructora que te enseñe a practicar con humildad, paciencia y disciplina. Con la práctica, el cuerpo va cediendo y se va soltando.


¿Todos pueden practicar yoga?
El yoga nos invita a conectar con el momento presente y a unirnos a todxs. Cualquier persona se puede iniciar en el mundo del yoga. Niñxs, adultos, adultos mayores y hasta las personas que tienen alguna lesión o no tienen la movilidad suficiente para realizar algunas asanas (posturas de yoga) pueden practicar adaptado a sus necesidades; y todxs podemos tener una práctica de meditación, relajación y pranayamas (ejercicios de respiración).
Tenemos que tomar consciencia de que todos nuestros cuerpos son distintos y que existen muchos tipos de yoga, así que no hay una medida exacta que funcione igual para cualquier persona. La clave para sacar el mayor provecho del yoga está en tu mente.


¿Hacer yoga nos ayuda a lograr un mejor descanso, un buen
dormir?

Sí, absolutamente. Muchas posturas nos ayudan a recuperar nuestro equilibrio natural, calmar nuestro sistema nervioso, mejoran nuestro sistema digestivo y reducen el estrés. Además, podemos activar la circulación de la sangre, mejorar la respiración y calmar nuestros latidos del corazón, ayudando al cuerpo a relajarse.


La instructora asegura que algunas posturas ideales para realizar como rutina antes de dormir y garantizar un buen descanso son: Balasana (postura del niño), Urdhva Mukha (perro mirando hacia arriba), Ustrasana (postura del camello), Baddha Konasana (postura de la mariposa), Supta Matsyendrasana (twist superior), Setu Bandha Sarvangasana o (postura del puente), Apanasana (rodillas al pecho) y Savasana (postura del cadáver).


Un pranayama ideal para realizar antes de dormir también es Bhramari: una práctica tranquilizante que equilibra nuestros hemisferios del cerebro, y que tiene como principal objetivo inducir a un estado meditativo, que nos facilite la audición del sonido interno.


¿Beneficios?
Es perfecto para antes de meditar o dormir. Calma las emociones y elimina la ira o la ansiedad porque nos vuelve a conectar con nuestro pulso, nuestro ser. Realizar -idealmente- unas 5 repeticiones antes de dormir. La práctica diaria, incrementa al instante la sensación de calma.

Si quieres practicar esta disciplina y vivir “Tu Bienestar Flex”, te
invitamos a la clase que Natalia Gálvez estará impartiendo a través
de un live de la cuenta de Instagram Flex Chile. Será hoy 25 de
junio a las 20:00 horas ¡Nos vemos!

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